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Cómo conseguir una cocina más acogedora con pequeños cambios

Cómo conseguir una cocina más acogedora con pequeños cambios

Cómo conseguir una cocina más acogedora con pequeños cambios

Cómo conseguir una cocina más acogedora con pequeños cambios


La diferencia, como suele ocurrir, entre una cocina fría y sin personalidad, aunque sea muy bonita, y otra cálida y agradable, en la que apetece cocinar, aunque sea más pequeña, está en los detalles.
Es la luz la que tiene, en este sentido, una voz preponderante. Esa cálida lámpara que encendemos cuando empieza a oscurecer e ilumina con eficacia, pero con delicadeza la encimera, la sección de las tazas el hornillo, consigue que se quiera estar más tiempo realizando, tranquilamente los más sabrosos platillos.
En cualquier caso, para cocinar necesitamos ver bien, con una iluminación potente que conviva de forma orgánica con puntos más suaves que sirvan de decoración. Una lámpara sobre la mesa, una tira de luz bajo una balda o unos carteles led en la zona del café permiten crear un ambiente mágico, muy atractivo cuando los fogones ya están apagados. Por la noche se agradece especialmente una iluminación más cálida, sobre todo si solemos cenar o tomar algo en la cocina.


Madera y objetos que llevan tiempo en casa


Además del factor lumínico, existen otros elementos que ayudan a obtener una cocina en la que apetece estar. La madera, por ejemplo, encaja muy bien en una cocina porque aporta ese punto cálido que a veces se pierde entre electrodomésticos, azulejos y encimeras. Podemos incorporarla mediante tablas, cucharas, bandejas, cajas o alguna balda.
Y es que, la tabla que utilizamos cada mañana, el frutero que lleva años dando vueltas por casa o una fuente de cerámica comprada durante un viaje dicen bastante más de nosotros que una colección de adornos elegidos únicamente porque combinan entre sí. Una cocina también gana encanto cuando se nota que allí se cocina de verdad, que hay personalidad.


Los tarros pueden salir del armario


Los tarros de cristal son de esas cosas sencillas que cumplen dos funciones. Sirven para guardar arroz, pasta, legumbres, harina, café o frutos secos y, colocados juntos, quedan estupendamente en una balda. Además, tenemos a la vista lo que queda y resulta más fácil acordarse de aquello que conviene reponer.
Las estanterías abiertas ayudan mucho en este sentido. Allí pueden ir las tazas del desayuno, los cuencos que más utilizamos, un par de libros de recetas o alguna pieza bonita de vajilla. Conviene reservarlas para cosas de uso frecuente, porque así evitamos acumular objetos cuya única ocupación acaba siendo recoger polvo.


Una maceta junto a la ventana


Perejil, albahaca, romero, tomillo, cebollino… Si tenemos una ventana con suficiente claridad, merece la pena reservar un pequeño hueco para las aromáticas. Dan color a la cocina y están a mano cuando llega el momento de preparar la comida. Cortar unas hojas de albahaca directamente de la maceta para una ensalada le da un toque muy especial.
También podemos colocar alguna planta de interior en una esquina luminosa, encima de una balda o cerca de la mesa.
Basta una, no queremos convertir la cocina en un jardín; buscamos ese toque verde que queda especialmente bien junto a la madera, el cristal y la cerámica.


Cambiar los textiles de vez en cuando


Un mantel nuevo puede transformar bastante una mesa que llevamos viendo diez años. Lo mismo ocurre con los paños, las cortinas, un camino de mesa o los cojines de las sillas. Los textiles permiten introducir colores y estampados sin tocar nada más de la cocina y podemos cambiarlos cuando nos cansemos.
Incluso podemos aprovechar las estaciones. En invierno apetecen tejidos con algo más de cuerpo y tonos cálidos; cuando llega la primavera, los colores claros y los estampados vegetales encajan de maravilla.
Al final, una cocina agradable suele estar hecha de pequeñas cosas. La cafetera preparada para la mañana siguiente, unas tazas bonitas, la hierbabuena junto a la ventana, una luz agradable y ese cajón que siempre cuesta cerrar.
Porque una cocina acogedora tampoco tiene que parecer recién estrenada. Tiene que parecer nuestra.

Alicia

Me gusta cocinar platos sencillos, recetas de mi madre, propuestas fáciles que en casa tomen con alegría. Un domingo de invierno sin hornear pan y magdalenas, no es domingo para mi, me relaja, además mis niños lo disfrutan después.

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